
Es la historia de la Granja Agroecológica Tíbares, un proceso impulsado por ASOCUNT y liderado, entre otros, por Rolando Acevedo, firmante del Acuerdo de Paz, donde la producción agroecológica se convirtió en punto de partida para fortalecer los vínculos entre quienes habitan y construyen este territorio.
A través de procesos artísticos, encuentros comunitarios y espacios de formación, niñas, niños, jóvenes, campesinos, víctimas y firmantes de paz han encontrado nuevas formas de relacionarse. El teatro, la música, la memoria y el diálogo se convierten en herramientas para reconocerse, escucharse y construir confianza.
El proceso artístico desarrollado en Tíbares ha integrado música, teatro y creación audiovisual, con obras construidas colectivamente a partir de relatos del territorio y de las experiencias de sus participantes.
La música, además, ha tomado un lugar especial. En 2026, la Consejería Distrital de Paz, Víctimas y Reconciliación acompañó una jornada en la granja en la que fueron entregados instrumentos musicales a niñas y niños vinculados al proceso Alma Tíbares, fortaleciendo la formación artística como escenario para la construcción de paz.
La granja Tíbares hace parte de una apuesta de formación que ha articulado a firmantes, víctimas y organizaciones sociales alrededor de iniciativas ambientales, culturales, pedagógicas y comunitarias. Desde el Distrito se ha reconocido la granja como un espacio de encuentro y reconstrucción del tejido social en Usme.
Para Rolando Acevedo, la reincorporación no se construye de manera individual. Se construye con la sociedad y en el territorio, generando espacios donde las diferencias puedan encontrarse y convertirse en oportunidades para trabajar por un propósito común.
Desde la Alcaldía Local de Usme, el acompañamiento a estos procesos hace parte de una apuesta por fortalecer iniciativas que promueven el diálogo, la participación y la convivencia, reconociendo que la construcción de paz también ocurre en los territorios y en las relaciones cotidianas.